El que nada debe, nada teme; el que mal anda, mal acaba.
Proverbios 10:9
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El nombre del Señor es una torre poderosa a la que acuden los justos en busca de protección.
Proverbios 18:10
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Por eso no debemos dormir como los otros, sino mantenernos despiertos y en nuestro sano juicio.
1 Tesalonicenses 5:6
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Yo les doy vida eterna, y jamás perecerán ni nadie me las quitará. Lo que el Padre me ha dado es más grande que todo, y nadie se lo puede quitar.
Juan 10:28-29
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Por eso puede salvar para siempre a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive para siempre, para rogar a Dios por ellos.
Hebreos 7:25
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Pues daré de comer y de beber en abundancia a los que estén cansados y sin fuerzas.
Jeremías 31:25
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Sáname tú, Señor, y seré sanado; sálvame tú, y seré salvado, pues solo a ti te alabo.
Jeremías 17:14
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El Señor protege a los oprimidos; él los protege en tiempos de angustia.
Salmos 9:9
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Canten ustedes a Dios, canten himnos a su nombre; alaben al que cabalga sobre las nubes. ¡Alégrense en el Señor! ¡Alégrense en su presencia! Dios, que habita en su santo templo, es padre de los huérfanos y defensor de las viudas.
Salmos 68:4-5
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Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y éste huirá de ustedes.
Santiago 4:7
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Aunque un ejército me rodee, mi corazón no tendrá miedo; aunque se preparen para atacarme, yo permaneceré tranquilo.
Salmos 27:3
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Mi alianza con ustedes no cambiará: no volveré a destruir a los hombres y animales con un diluvio. Ya no volverá a haber otro diluvio que destruya la tierra.
Génesis 9:11
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Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese.
Filipenses 1:6
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Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.
Efesios 6:13
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El Señor es mi pastor; nada me falta.
Salmos 23:1
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Precisamente por eso sufro todas estas cosas. Pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza; y estoy seguro de que él tiene poder para guardar hasta aquel día lo que me ha encomendado.
2 Timoteo 1:12
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Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir.
Apocalipsis 21:4
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Esta esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco. Es una esperanza que ha penetrado hasta detrás del velo en el templo celestial.
Hebreos 6:19
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