Siendo Luz

Promesas de Dios para ti

50 Versículos Bíblicos de Aliento

50 Versículos Bíblicos de Aliento

Versículos Bíblicos de Aliento:

Cuando estoy angustiado, llamo al Señor, y él me responde.


Éste es mi consuelo en la tristeza: que con tus promesas me das vida.


Nadie te podrá derrotar en toda tu vida, y yo estaré contigo así como estuve con Moisés, sin dejarte ni abandonarte jamás.


Me hizo bien haber sido humillado, pues así aprendí tus leyes.


No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.


Señor, tú conservas en paz a los de carácter firme, porque confían en ti.


Estoy a punto de morir; ¡dame vida, conforme a tu promesa!


Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra. ¡Nunca permitirá que resbales! ¡Nunca se dormirá el que te cuida!


Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.


El Señor es bueno; es un refugio en horas de angustia: protege a los que en él confían.


Tú eres quien me ampara y me protege; en tu palabra he puesto mi esperanza. ¡Aléjense de mí, malvados, que quiero cumplir los mandatos de mi Dios!


Para Dios no hay nada imposible.


Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda.


Pues escuchas la oración. Todo el mundo viene a ti.


Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes.


Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.


Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; nuestra ayuda en momentos de angustia.


Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer.


Deja tus preocupaciones al Señor, y él te mantendrá firme; nunca dejará que caiga el hombre que lo obedece.


Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo.


Pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse.


Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues él es el Padre que nos tiene compasión y el Dios que siempre nos consuela. Él nos consuela en todos nuestros sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a los que sufren, dándoles el mismo consuelo que él nos ha dado a nosotros.


Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.


No se angustien ustedes. Crean en Dios y crean también en mí.


Yo me acuesto tranquilo y me duermo en seguida, pues tú, Señor, me haces vivir confiado.



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