Religiones

La religión es una fe; la devoción por todo lo que se considera sagrado. Se trata de un culto del ser humano hacia entidades a las que se atribuyen poderes sobrenaturales. Como tal, la religión es la creencia a través de la cual las personas buscan una conexión con lo divino y lo sobrenatural, así como cierto grado de satisfacción espiritual mediante la fe para superar el sufrimiento y alcanzar la felicidad.

Son doctrinas constituidas por un conjunto de principios, creencias y prácticas en torno a cuestiones de tipo existencial, moral y sobrenatural, por lo general basadas en textos de carácter sagrado, que unen a sus seguidores en una misma comunidad moral.

Todas las religiones tienen sus bases y fundamentos, sustentados en diversas corrientes filosóficas que intentan explicar quiénes somos y por qué hemos venido al mundo. Unas se destacan por la fe y otras por sus extensas enseñanzas éticas.

Las religiones, asimismo, pueden clasificarse según distintos criterios, como su origen, su tipo de revelación o su concepción teológica. La concepción teológica, por su parte, se puede dividir en:

  • Teísmo, que supone la creencia en entidades divinas absolutas, creadoras del mundo y providentes, que a su vez se divide en monoteísmo, politeísmo y dualismo.
  • No teísmo, que implica la no creencia de entidades divinas absolutas, pues se trata de corrientes espirituales que conciben la divinidad de una manera distinta, como es el caso del budismo.
  • Panteísmo, es una concepción y una doctrina filosófica según la cual el universo, la naturaleza y la deidad que llaman Dios son equivalentes.

Actualmente, las mayores religiones del mundo, considerando su número de fieles, serían, en orden decreciente, el cristianismo (2.100 millones), el islam (1.900 millones) y el budismo (1.600 millones). La religión monoteísta más antigua, por su parte, es el judaísmo, de donde derivaron el cristianismo y el islam.

Etimológicamente, el vocablo religión proviene del latín religĭo, religiōnis, que a su vez procede del verbo religāre, que significa ‘atar fuertemente’, ‘amarrar’.